Muchos de los sureños que llegamos a vivir a la Capital caemos en lo mismo, nuestra crianza se basa en valores que nos entregan nuestros padres, entre los que están la confianza... ese es un error garrafal para alguien que llega a vivir a Santiago, sobre todo en el tema laboral, donde se ven las mayores amenazas.
Por lo general uno al llegar a su nuevo trabajo va desarrollando nuevas relaciones con sus compañeros de área y con otros que va conociendo en el día a día.
Paulatinamente, y a medida que va pasando el tiempo la relaciones se van afianzando con tus partners o amigos, como se dicen hacer llamar. Lamentablemente algunos de estos no son mas que Lobos disfrazados de Ovejas, los que al alejarte un poco, ataca, esperan el mejor momento, esa oportunidad que necesitan y desenfundan su lengua afilada y comienzan su ataque. Ellos con esta medida buscan destacar por algo, ya que por su mediocridad no pueden hacerlo con su trabajo, por lo que comienzan con sus críticas hacia tu trabajo, ponen en juego tu profesionalismo y dudan de tus capacidades.
Cabe mencionar que para ser mas conocidos ven otras oportunidades ajenas al trabajo para destacar, ser conocidos por otras personas con las que habitualmente no se relaciona, es como un florero de mesa, quiero solo destacar el a costa de los demás.....
Es por esto que recomiendo tener mucho cuidado con aquellas personas, no son la mayoría, pero al ser nosotros los sureños mas confiados que otras personas, terminan por acercarse a nosotros como amigos.
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